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Carlos Molina. Según el Consejo de Educación Superior (CES) la mitad de las y los estudiantes que comienzan sus estudios superiores no los concluyen, el factor principal según declaraciones del presidente del CES, es el económico.

Un aspecto importante a destacar, según una nota publicada en La Prensa Gráfica , es que la cobertura de educación superior en el país es del 35%, una cifra muy baja respecto a los demás países de Centroamerica, comparada solamente con Nicaragua, que llega a cerca del 28%, según datos del Ministerio de Educación del vecino país.

Según Mario Antonio Ruíz presidente del CES, se debe contar con un sistema de becas e incentivos para que la cobertura sea mayor. Sin embargo el problema de fondo no tiene que ver con tal aspecto, si no con la visión mercantilista que prima en la educación superior salvadoreña, las cuotas en el supuesto “mercado universitario privado”, oscilan entre los $ 40.00 y $ 250.00. Cuotas que no permiten a los sectores populares de la población acceder a estudios superiores tomando de base otros gastos que implica el estudio a ese nivel, tales como dos matrículas y pagos por laboratorios.

La Universidad Luterana Salvadoreña (ULS) cuenta con programas de becas que constituyen más del 60% de la población universitaria, así como con sistema de cuotas diferenciadas y sólo el 9% paga $ 40.00, el resto paga menos de esa cuota, la orientación de la institución es hacia los sectores populares de la población. Sin embargo los niveles de deserción crecen debido a que la situación económica aprieta considerablemente ,y con el próximo paquete de medidas económicas tendientes a reducir los subsidios, el impacto será mayor,  y muy seguramente la deserción aumentará.

Otro aspecto crucial es que el Estado no le apuesta a la educación superior, el presupuesto de la Universidad de El Salvador es uno de los más bajos en Centroamerica, y sólo se cuenta con una institución de educación superior, el incentivo a las universidad privadas se ha realizado con fines político-electoral en las administraciones pasadas y no se generan programas que vayan orientados a que los sectores populares accedan a educación superior.

En tal sentido es necesario plantear un giro a la visión neoliberal de la educación en El Salvador, gran parte de los problemas que padece nuestro país es que la juventud no tienen espacio ni siquiera de formarse, la educación superior es un privilegio de cada vez menos jóvenes. Garantizar educación para la juventud salvadoreña debe ser una apuesta contundente a la hora de hablar de soluciones ante los graves problemas sociales que padecemos, producto de la aplicación voraz del modelo económico actual.

 

En la ULS