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Salvador López. Descascarar el significado del Día de la Cruz, así como se descascara el palo de jiote de la que se elabora la cruz para esta celebración indígena-católico  es saber cómo a través de la historia se configuró esta celebración.

Para los  indígenas mesoamericanos pertenecientes al actual territorio de Cuscatlán, los nahuat, el símbolo de la cruz no era nada nuevo ya que  señalaba los cuatro extremos del mundo manifiestos en lo vertical así como en lo horizontal y esto le servía para la comprensión de la realidad, es decir, de arriba hacia abajo y de un lado hacia el otro, desde la perspectiva horizontal. De igual, modo esos cuatro extremos representaban en el pensamiento hahuat-pipil  los cuatro puntos cardinales,  extremos que también posee la cruz, de manera que no fue   un símbolo ajeno para los autóctonos. Pero ¿por qué es importante hacer esta aclaración? Porque en la cruz que los españoles trajeron a los naturales, el indígena interpretó su cosmovisión del plano vertical y horizontal, antes descrito, si bien es cierto, no era la misma interpretación de la religión católica, pero eso le fue fácil a los indígenas mesoamericanos poder asumir ese símbolo.



Ahora bien los cuatro puntos cardinales señalaban la cosmovisión del mundo  en la subjetividad indígena, pero también los  autóctonos mesoamericanos  elaboraron la figura de la cruz  en los edificios de Yucatán, cosa que para los españoles fue un descubrimiento, llegando a preguntarse ¿cómo era posible que tuvieran ese símbolo en sus edificaciones? En este mismo sentido, cuando los españoles durante el siglo XVI  en lo más férreo de la conquista hispana empezaron a aculturar al mundo indígena, des-estructuraron la sociedad y cada una de las instituciones de los naturales, entonces la religión indígena desempeñó un papel determinante en términos de resistencia y de preservación del tejido ideológico. Los españoles derribaron altares y templos donde celebraban los naturales su cultos y rituales, a cambio de eso plantaban una cruz como señal de poder y dominio por encima de los lugares sagrados autóctonos. Ante ello, era prohibido volver a erigir las deidades indígenas, pero los naturales comprendieron que les era imposible hacerlo ante la represión y muerte a cargo de los españoles. No obstante, encontraron una simbólica presente en la cruz pero hecha de palo de jiote.

 

Los españoles asumieron como victoria que los indígenas habían aceptado la cruz y le rendían culto, pero lo que los hispanos no comprendieron es que los indígenas camuflajearon su creencia detrás de la cruz,  ya que escondieron su visión del mundo en los cuatro extremos y así mismo, una deidad de las muchas del panteón nahuat-pipil, esta era el dios Xipe Totec. Es menester aclarar que las deidades pipiles tenían un fuerte basamento en la naturaleza. En este sentido,  el Xipe Totec era una deidad de guerra y los esclavos que caían en las guerras eran capturados y algunos eran seleccionados para sacrificios ofrecidos a esta deidad. Dicho ritual consistía, en quitarles la piel a los esclavos de la forma más integra  para ponérsela al Xipe Totec y mostrar así la piel nueva de los descarnados, por eso se le llama “nuestro señor el desollado”.  La simbólica de  la piel de los desollados puesta en esta deidad, representó simbólicamente  para el indígena lo que se puede ver cuando se descascara o se chulonea el árbol de jiote, toda esa simbólica presente el español no lo pudo ver e interpretar, en cambio el indígena nahuat-pipil supo encubrir su creencia y sus raíces.


No obstante, pareciera que se deja por fuera la fecha del 3 mayo, es decir, porqué este día, se considera que entre los siglo II y III d. C., la emperatriz romana Santa Elena, madre Constantino I, ordenó  que se buscara la reliquia de la cruz en la que fue crucificado Cristo, una vez encontrada se fragmentó en tres partes enviándola a diversos lugares determinantes en términos religiosos y políticos de la Edad Antigua entre ellos: Roma, Jerusalén y Constantinopla. Desde entonces es que se asume ese día en el calendario religioso católico y lo que se terminó haciendo fue que se sustituyó la fecha perteneciente a la cultura indígena, que señalaba los inicios de unas cuantas lluvias desde el mes de febrero pero propiamente en mayo se hacían sacrificios a la diosa Chalchihuitlicue en caso que se retrasarán las lluvias llegando el 13 de mayo, De esta forma y por esta razón es que se celebra el 3 de mayo el Día de la Cruz, anunciando la víspera del invierno y no es casualidad que esté lloviendo un día antes o el propio día de la celebración.

Es así pues, que celebraban los indígenas a la deidad del Xipe Totec y a la madre Tierra, el primero al vestirlo con la piel de los caídos en guerra y sobre la segunda deidad al haber guardado en su vientre la semilla y a inicios de invierno algunos frutas se evidenciaban en las cosechas  mismas.


Es por ello que al pie de la cruz hecha del palo de jiote, el Xipe Totec, se le adornaba y veneraba con frutas que la madre Tierra había regalado, entre ellas: mangos, coyoles, naranjas, marañones, guineos, sandías, piñas, flor de izote, etc.,
De igual forma a la cruz se le adornaba con diseños o figuras de papel, en el tiempo de los indígenas el palo de amate servía para producir el papel amate.


Pero en la época católica sobre todo actual, esos adornos se hacen de papel crespón o papel de “china”, entre los adornos con que decoran la cruz están presentes unas tipos de cadenas, u otras figuras, pero lo que sí llama la atención es unos diseños como nidos de aves que les cuelgan de los brazos de la cruz, como si fueran piñas pero hechas de papel, de ahí la costumbre y el conocimiento de poder encontrar en la naturaleza una opción epistemológica, ya que el indígena llegó a conocer que las aves hacían sus nidos a una gran altura o si los hacían bien bajo, eso significaba lo copioso que iba a estar el invierno por las lluvias, Tlaloc.


En la actualidad en el sincretismo indígena-católico ponen la cruz de palo de jiote, la adornan con frutas y diseños hechos de papel de un variopinto de colores, se acercan las y los creyentes católicos le hacen la venia, piden permiso, hincándose, se persignan ante la cruz y luego agarran una fruta.

Finalmente, se puede encontrar otro sincretismo en esta celebración indígena-católico, ya que en la cruz de Cristo se encuentra el símbolo de vida entregándose él por todos aquellos a quien ofrendó la suya misma y de igual forma se encuentra el símbolo de vida en las frutas con que se adorna la cruz, en el llamado Día de la Cruz.